domingo, 28 de septiembre de 2008
Educación Sexual, Educación para el Amor
Hace unos días atrás fui a dar una charla sobre el sentido de la sexualidad en el matrimonio, a un grupo de personas de edades variadas. (Todos adultos).
Una amiga mía, cuando se lo conté me preguntó sorprendida: ¿y qué les dijiste? Como quien piensa que no hay demasiado que explicar o decir sobre el tema.
Se piensa que la sexualidad se refiere al acto sexual en sí, o a una simple cuestión biológica, reduciéndolo a una genitalidad. Pero la sexualidad comprende a toda la persona. En ella se expresa un modo propio de sentir, de pensar, de actuar, de manifestarse, tanto el ser varón como el ser mujer. La sexualidad afecta a todas las dimensiones de la persona; lo físico, lo psico-afectivo y lo espiritual.
Podríamos describir la sexualidad como quien describe una sonrisa. Se puede decir que la sonrisa es un gesto que se produce por una serie de contracciones musculares. Pero una sonrisa es mucho más que eso. Es una expresión de afecto, afirmación, amistad, en definitiva expresa y realiza sentimientos propios del amor.
Actualmente...
Sucede algo contradictorio. Por un lado se ha reducido el significado de la sexualidad a un mero instinto, desligado de un compromiso, algo casual, sin trascendencia; por el otro se lo convierte en el centro de todo, hay una obsesión por lo sexual, inflando su importancia o haciéndolo centro de atención permanente.
JUSTAMENTE HAY INFLACIÓN DE SEXO PORQUE HA DISMINUÍDO SU VALOR. La sexualidad antes permanecía en el ámbito de la privacidad, en cambio hoy se expone como una mercancía a la vista de todos.
¿Cuándo se comienza a educar la sexualidad?
Una de las creencias es que la sexualidad se comienza a educar en la adolescencia, lo que es un error. La sexualidad se educa desde que nuestro hijo nace. Si el niño es querido, aceptado, acariciado, se enfrentará al mundo con una actitud positiva. Si en cambio es rechazado y poco querido sentirá que el mundo es un lugar hostil. Es necesario manifestarle que estamos felices de que haya nacido con el sexo que tiene.
Los años previos a la adolescencia son fundamentales para educar a los hijos. Ellos son como esponjas que absorben todo.
De esto se deduce que los principales responsables de la educación sexual son los padres.
La educación sexual es una realidad difícil en la cual NO BASTA EL CONOCIMIENTO, suposición que opera en la mayoría de los programas de educación sexual, implica una educación en valores y en virtudes cuyo principal ámbito de influencia es la familia.
La educación integral de la sexualidad distingue dos terrenos el de LOS CONOCIMIENTOS y el de LOS HÁBITOS. O sea por una parte comprende la información adecuada a su edad y capacidad y por la otra la formación de hábitos especialmente el de la fortaleza templanza, sinceridad y pudor, para que pueda ordenar un instinto sexual dentro de las exigencias de su dignidad personal.
TERRENO DE LOS HÁBITOS
TEMPLANZA
Hoy la sociedad se rige por el “quiero y tengo” a así se obtienen seres caprichosos, que no han podido o no podrán superar la etapa de niños en la que la voluntad es movida solo por lo que les gusta. No logran captar que a medida que se crece, la voluntad tendrá que madurar y ser movida por lo que es bueno independientemente de los gustos. Los hijos deben aprender a elegir y a esperar.
PUDOR
El pudor es una de las virtudes totalmente marginadas en estos tiempos. El pudor es la defensa de la propia intimidad. La intimidad equivale a lo personal. Implica tanto el resguardo del cuerpo (vestimenta, manifestaciones, comportamientos) como el resguardo de los propios sentimientos de miradas ajenas, para ser compartido con personas muy allegadas que merezcan su confianza.
Cuanto más rica es una personalidad, más intimidad posee y más pudor. En cambio las personas frívolas, son proclives a descubrir su intimidad en público, por ser algo pobre y falto de valor.
TERRENO DE LOS CONOCIMIENTOS
En los primeros años los niños descubren que las cosas son diferentes de las personas. Después, que entre las personas hay unas que son como él y otras distintas. Descubre a los otros niños o niñas y toman conciencia de su identidad sexual.
En éste proceso los niños y las niñas despliegan su identificación sexual con personas de igual sexo. Imitan y reproducen características y conductas valoradas por su medio como típicamente femeninas o masculinas. Estas van configurando su personalidad integrándolas dentro de ella.
En este proceso el niño requiere modelos claros y presentes. No nos olvidemos que lo primero que educa es el ejemplo. Debemos procurar ser un modelo atractivo al cual los hijos quieran imitar.
También los niños es importante que observen una clara distinción en los papeles de papá y mamá. En el vestir, en las actitudes, etc. Esto no significa educar en la idea de que el hombre afuera de la casa y la mujer en la cocina. Es bueno que los hijos vean a papá ayudando en casa y mamá trabajando afuera, pero deben saber que hay ciertas tareas que cada uno realiza de un modo femenino o masculino que le es propio. Por ejemplo en una mudanza la mamá no hace los trabajos de mayor fuerza pero sí la organiza.
Entender que la formación es individual, personal, porque el proceso de maduración de cada niño es distinto tanto en lo físico como en lo afectivo. (No debemos hablarles a varios hijos al mismo tiempo).
Confianza...Cultivar un clima de confianza dónde los hijos se sientan invitados al diálogo, cómodos para preguntar, y los padres debemos siempre dar una respuesta aunque sea un “no sé” o “lo averiguaré”. El niño debe sentirse seguro de que sus palabras son escuchadas, creídas y aceptadas. Esto facilitará que más adelante sea a sus padres a los que consulte sus dudas respecto de su sexualidad, y disminuirá el riesgo de ser objeto de abusos.
Exponer solo la información pedida y evitar excedernos en detalles que no fueron solicitados. La información prematura puede provocar desorientación, turbación, resistencia, preocupación y desorden en el niño.
Este diálogo se realiza mejor cuando papá habla con el varón y mamá con la mujer. Si no les damos respuestas ellos las buscarán en otro lado.
Cabe señalar que en muchos casos los chicos no plantean ninguna pregunta por lo que será conveniente salir al paso y adelantarse provocando el diálogo.
La forma de introducir el tema puede ser recurriendo a álbumes de fotos familiares de cuando eran pequeños, narrando su propia historia. De este modo cada tema queda ligado a su intimidad, a su persona, en definitiva al amor.
HASTA LA PRÓXIMA, MALALA
Una amiga mía, cuando se lo conté me preguntó sorprendida: ¿y qué les dijiste? Como quien piensa que no hay demasiado que explicar o decir sobre el tema.
Se piensa que la sexualidad se refiere al acto sexual en sí, o a una simple cuestión biológica, reduciéndolo a una genitalidad. Pero la sexualidad comprende a toda la persona. En ella se expresa un modo propio de sentir, de pensar, de actuar, de manifestarse, tanto el ser varón como el ser mujer. La sexualidad afecta a todas las dimensiones de la persona; lo físico, lo psico-afectivo y lo espiritual.
Podríamos describir la sexualidad como quien describe una sonrisa. Se puede decir que la sonrisa es un gesto que se produce por una serie de contracciones musculares. Pero una sonrisa es mucho más que eso. Es una expresión de afecto, afirmación, amistad, en definitiva expresa y realiza sentimientos propios del amor.
Actualmente...
Sucede algo contradictorio. Por un lado se ha reducido el significado de la sexualidad a un mero instinto, desligado de un compromiso, algo casual, sin trascendencia; por el otro se lo convierte en el centro de todo, hay una obsesión por lo sexual, inflando su importancia o haciéndolo centro de atención permanente.
JUSTAMENTE HAY INFLACIÓN DE SEXO PORQUE HA DISMINUÍDO SU VALOR. La sexualidad antes permanecía en el ámbito de la privacidad, en cambio hoy se expone como una mercancía a la vista de todos.
¿Cuándo se comienza a educar la sexualidad?
Una de las creencias es que la sexualidad se comienza a educar en la adolescencia, lo que es un error. La sexualidad se educa desde que nuestro hijo nace. Si el niño es querido, aceptado, acariciado, se enfrentará al mundo con una actitud positiva. Si en cambio es rechazado y poco querido sentirá que el mundo es un lugar hostil. Es necesario manifestarle que estamos felices de que haya nacido con el sexo que tiene.
Los años previos a la adolescencia son fundamentales para educar a los hijos. Ellos son como esponjas que absorben todo.
De esto se deduce que los principales responsables de la educación sexual son los padres.
La educación sexual es una realidad difícil en la cual NO BASTA EL CONOCIMIENTO, suposición que opera en la mayoría de los programas de educación sexual, implica una educación en valores y en virtudes cuyo principal ámbito de influencia es la familia.
La educación integral de la sexualidad distingue dos terrenos el de LOS CONOCIMIENTOS y el de LOS HÁBITOS. O sea por una parte comprende la información adecuada a su edad y capacidad y por la otra la formación de hábitos especialmente el de la fortaleza templanza, sinceridad y pudor, para que pueda ordenar un instinto sexual dentro de las exigencias de su dignidad personal.
TERRENO DE LOS HÁBITOS
TEMPLANZA
Hoy la sociedad se rige por el “quiero y tengo” a así se obtienen seres caprichosos, que no han podido o no podrán superar la etapa de niños en la que la voluntad es movida solo por lo que les gusta. No logran captar que a medida que se crece, la voluntad tendrá que madurar y ser movida por lo que es bueno independientemente de los gustos. Los hijos deben aprender a elegir y a esperar.
PUDOR
El pudor es una de las virtudes totalmente marginadas en estos tiempos. El pudor es la defensa de la propia intimidad. La intimidad equivale a lo personal. Implica tanto el resguardo del cuerpo (vestimenta, manifestaciones, comportamientos) como el resguardo de los propios sentimientos de miradas ajenas, para ser compartido con personas muy allegadas que merezcan su confianza.
Cuanto más rica es una personalidad, más intimidad posee y más pudor. En cambio las personas frívolas, son proclives a descubrir su intimidad en público, por ser algo pobre y falto de valor.
TERRENO DE LOS CONOCIMIENTOS
En los primeros años los niños descubren que las cosas son diferentes de las personas. Después, que entre las personas hay unas que son como él y otras distintas. Descubre a los otros niños o niñas y toman conciencia de su identidad sexual.
En éste proceso los niños y las niñas despliegan su identificación sexual con personas de igual sexo. Imitan y reproducen características y conductas valoradas por su medio como típicamente femeninas o masculinas. Estas van configurando su personalidad integrándolas dentro de ella.
En este proceso el niño requiere modelos claros y presentes. No nos olvidemos que lo primero que educa es el ejemplo. Debemos procurar ser un modelo atractivo al cual los hijos quieran imitar.
También los niños es importante que observen una clara distinción en los papeles de papá y mamá. En el vestir, en las actitudes, etc. Esto no significa educar en la idea de que el hombre afuera de la casa y la mujer en la cocina. Es bueno que los hijos vean a papá ayudando en casa y mamá trabajando afuera, pero deben saber que hay ciertas tareas que cada uno realiza de un modo femenino o masculino que le es propio. Por ejemplo en una mudanza la mamá no hace los trabajos de mayor fuerza pero sí la organiza.
Entender que la formación es individual, personal, porque el proceso de maduración de cada niño es distinto tanto en lo físico como en lo afectivo. (No debemos hablarles a varios hijos al mismo tiempo).
Confianza...Cultivar un clima de confianza dónde los hijos se sientan invitados al diálogo, cómodos para preguntar, y los padres debemos siempre dar una respuesta aunque sea un “no sé” o “lo averiguaré”. El niño debe sentirse seguro de que sus palabras son escuchadas, creídas y aceptadas. Esto facilitará que más adelante sea a sus padres a los que consulte sus dudas respecto de su sexualidad, y disminuirá el riesgo de ser objeto de abusos.
Exponer solo la información pedida y evitar excedernos en detalles que no fueron solicitados. La información prematura puede provocar desorientación, turbación, resistencia, preocupación y desorden en el niño.
Este diálogo se realiza mejor cuando papá habla con el varón y mamá con la mujer. Si no les damos respuestas ellos las buscarán en otro lado.
Cabe señalar que en muchos casos los chicos no plantean ninguna pregunta por lo que será conveniente salir al paso y adelantarse provocando el diálogo.
La forma de introducir el tema puede ser recurriendo a álbumes de fotos familiares de cuando eran pequeños, narrando su propia historia. De este modo cada tema queda ligado a su intimidad, a su persona, en definitiva al amor.
HASTA LA PRÓXIMA, MALALA
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