lunes, 20 de octubre de 2008

Día de la Madre

Vaya uno a saber porqué, cuando está por llegar el día de la madre empiezo a sentir un cóctel de emociones que luchan dentro de mí: voy de la ilusión y la esperanza… al... “no te ilusiones y no desesperes” como preparación para lo peor…


Porque hay días de la madre que ¡¡¡ hacen historia!!!... En cambio hay OTROS días de la madre que mejor… pasarlos a OTRA historia.


Los primeros son esos días dónde tus hijos ilusionados te llenan de cariñosos regalitos preparados en el colegio con esmero y mucho pegoteo con sus maestras bien intencionadas… Los hijos más grandes se levantan temprano (sí, leíste bien) para sorprenderte con un desayuno en la cama aunque el café esté frío y las tostadas quemadas, es tanta la emoción que sentís al ver semejante milagro que te olvidas de TODO!!!!


Tu esposo, te regaló algo que te hizo sentir especial…, previó la compra de la comida para que no trabajes, o reservó en un restaurante a tiempo…. O compró la pasta… y hasta podes recibir un ramo de flores!!!!


Todos ordenan, todos te agasajan….al menos por un día...SOS LA REINA DE LA CASA.

En cambio hay otros días que pobrecitos…o no tan pobrecitos, ¡¡¡no pegan una!!! Los hijos mayores, que cuando eran pequeños te escribían cartas fervorosas diciéndote que eras la mejor “mamá del mundo” – y vos lo creías- hoy no hay quien los levante, desayunaste solita vos... y tu alma y luego de un rato van cayendo con un “feliz día mamá” todo lagañoso (si se acuerdan)…y te toca prepararle el desayuno ¡¡¡ a ellos!!!.


Tu marido aparece con cara de póquer “porque no sabía que regalarte” y te propone ir juntos (si tenés suerte, sin los chicos) a que vos misma lo elijas… Ese mismo día vas de compras y contra reloj entras y salís de todos los locales con creciente desesperación... como si fuera tan fácil encontrar tu talle… “ay no, mamita, talle L no tengo”. ¡¡¡¡Ni que hubieras pedido la luna!!!

Para coronar el día te puede tocar que coman tooooodos en tu casa, recibís a la familia completita y laburás como loca…En fin, un día re-especial.


Como te imaginarás, con hijos grandes, por lo menos ya viví 20 festejos del día de la madre, y entre ellos tuve de todo…y algunos bastante mezcladitos…


La verdad es que a veces las madres nos podemos desilusionar un poquito, ¿no? Se nos viene a la mente toda nuestra entrega cotidiana y no podemos creer que les sea tan difícil que se les caiga una idea para agasajarnos... al menos por un día!!!...


Los hijos no aprenden a DAR por el simple hecho de ver nuestro ejemplo de sacrificio o por haber recibido todo. Sino que la generosidad se gana, como todo aprendizaje, con el tiempo y a fuerza de ejercitarse en la propia vida.


Por eso es conveniente, brindar a los hijos muchas ocasiones de DAR. Así experimentará por sí mismo la alegría y la satisfacción que trae por sí misma esa vivencia.

Debemos contrarrestar con muchísima fortaleza y constancia la onda individualista y egoísta que promueve la sociedad actual, y más concretamente en nuestros niños y adolescentes. (Tema para otra charla)


Los padres debemos sugerir, insistir, promover que los hijos tengan en cuenta a los otros. Se me ocurren miles de ejemplos: Llamar a sus abuelos, visitar a un compañero enfermo, ayudar a un hermano con la tarea, cocinar un postre para la familia, ceder en algo que cueste, prestarse ayuda entre ellos, ser leales con sus amigos, etc.


La vida en familia, si se sabe aprovechar, provee un sinfín de oportunidades para que todos aprendamos a DAR Y A RECIBIR.


Hay que aprender a desdramatizar situaciones cuando no son como las esperábamos, y más allá de todo es muy bueno mirar lo que sí tenemos, la familia, la vida de nuestros hijos, sueños compartidos, valores en común, ideales, afectos profundos, y sobre todo, tenemos EL FUTURO.


Valoremos la intención aunque salga como pueda de agasajarnos, perdonando las torpezas.


Ellos aprenderán poco a poco, si se lo enseñamos, a pensar en los demás, nadie tiene el don de la adivinación de nacimiento (menos los maridos).


Al fin y al cabo es solo por un día…y la maternidad es…toda la vida, Y DE REPENTE PUEDES DESCUBRIR QUE ¡¡¡SOS FELIZ!!!


HASTA LA PRÓXIMA, MALALA

domingo, 28 de septiembre de 2008

Educación Sexual, Educación para el Amor

Hace unos días atrás fui a dar una charla sobre el sentido de la sexualidad en el matrimonio, a un grupo de personas de edades variadas. (Todos adultos).
Una amiga mía, cuando se lo conté me preguntó sorprendida: ¿y qué les dijiste? Como quien piensa que no hay demasiado que explicar o decir sobre el tema.

Se piensa que la sexualidad se refiere al acto sexual en sí, o a una simple cuestión biológica, reduciéndolo a una genitalidad. Pero la sexualidad comprende a toda la persona. En ella se expresa un modo propio de sentir, de pensar, de actuar, de manifestarse, tanto el ser varón como el ser mujer. La sexualidad afecta a todas las dimensiones de la persona; lo físico, lo psico-afectivo y lo espiritual.

Podríamos describir la sexualidad como quien describe una sonrisa. Se puede decir que la sonrisa es un gesto que se produce por una serie de contracciones musculares. Pero una sonrisa es mucho más que eso. Es una expresión de afecto, afirmación, amistad, en definitiva expresa y realiza sentimientos propios del amor.

Actualmente...
Sucede algo contradictorio. Por un lado se ha reducido el significado de la sexualidad a un mero instinto, desligado de un compromiso, algo casual, sin trascendencia; por el otro se lo convierte en el centro de todo, hay una obsesión por lo sexual, inflando su importancia o haciéndolo centro de atención permanente.

JUSTAMENTE HAY INFLACIÓN DE SEXO PORQUE HA DISMINUÍDO SU VALOR. La sexualidad antes permanecía en el ámbito de la privacidad, en cambio hoy se expone como una mercancía a la vista de todos.

¿Cuándo se comienza a educar la sexualidad?
Una de las creencias es que la sexualidad se comienza a educar en la adolescencia, lo que es un error. La sexualidad se educa desde que nuestro hijo nace. Si el niño es querido, aceptado, acariciado, se enfrentará al mundo con una actitud positiva. Si en cambio es rechazado y poco querido sentirá que el mundo es un lugar hostil. Es necesario manifestarle que estamos felices de que haya nacido con el sexo que tiene.
Los años previos a la adolescencia son fundamentales para educar a los hijos. Ellos son como esponjas que absorben todo.

De esto se deduce que los principales responsables de la educación sexual son los padres.

La educación sexual es una realidad difícil en la cual NO BASTA EL CONOCIMIENTO, suposición que opera en la mayoría de los programas de educación sexual, implica una educación en valores y en virtudes cuyo principal ámbito de influencia es la familia.

La educación integral de la sexualidad distingue dos terrenos el de LOS CONOCIMIENTOS y el de LOS HÁBITOS. O sea por una parte comprende la información adecuada a su edad y capacidad y por la otra la formación de hábitos especialmente el de la fortaleza templanza, sinceridad y pudor, para que pueda ordenar un instinto sexual dentro de las exigencias de su dignidad personal.

TERRENO DE LOS HÁBITOS
TEMPLANZA
Hoy la sociedad se rige por el “quiero y tengo” a así se obtienen seres caprichosos, que no han podido o no podrán superar la etapa de niños en la que la voluntad es movida solo por lo que les gusta. No logran captar que a medida que se crece, la voluntad tendrá que madurar y ser movida por lo que es bueno independientemente de los gustos. Los hijos deben aprender a elegir y a esperar.

PUDOR
El pudor es una de las virtudes totalmente marginadas en estos tiempos. El pudor es la defensa de la propia intimidad. La intimidad equivale a lo personal. Implica tanto el resguardo del cuerpo (vestimenta, manifestaciones, comportamientos) como el resguardo de los propios sentimientos de miradas ajenas, para ser compartido con personas muy allegadas que merezcan su confianza.
Cuanto más rica es una personalidad, más intimidad posee y más pudor. En cambio las personas frívolas, son proclives a descubrir su intimidad en público, por ser algo pobre y falto de valor.

TERRENO DE LOS CONOCIMIENTOS

En los primeros años los niños descubren que las cosas son diferentes de las personas. Después, que entre las personas hay unas que son como él y otras distintas. Descubre a los otros niños o niñas y toman conciencia de su identidad sexual.

En éste proceso los niños y las niñas despliegan su identificación sexual con personas de igual sexo. Imitan y reproducen características y conductas valoradas por su medio como típicamente femeninas o masculinas. Estas van configurando su personalidad integrándolas dentro de ella.

En este proceso el niño requiere modelos claros y presentes. No nos olvidemos que lo primero que educa es el ejemplo. Debemos procurar ser un modelo atractivo al cual los hijos quieran imitar.

También los niños es importante que observen una clara distinción en los papeles de papá y mamá. En el vestir, en las actitudes, etc. Esto no significa educar en la idea de que el hombre afuera de la casa y la mujer en la cocina. Es bueno que los hijos vean a papá ayudando en casa y mamá trabajando afuera, pero deben saber que hay ciertas tareas que cada uno realiza de un modo femenino o masculino que le es propio. Por ejemplo en una mudanza la mamá no hace los trabajos de mayor fuerza pero sí la organiza.

Entender que la formación es individual, personal, porque el proceso de maduración de cada niño es distinto tanto en lo físico como en lo afectivo. (No debemos hablarles a varios hijos al mismo tiempo).

Confianza...Cultivar un clima de confianza dónde los hijos se sientan invitados al diálogo, cómodos para preguntar, y los padres debemos siempre dar una respuesta aunque sea un “no sé” o “lo averiguaré”. El niño debe sentirse seguro de que sus palabras son escuchadas, creídas y aceptadas. Esto facilitará que más adelante sea a sus padres a los que consulte sus dudas respecto de su sexualidad, y disminuirá el riesgo de ser objeto de abusos.

Exponer solo la información pedida y evitar excedernos en detalles que no fueron solicitados. La información prematura puede provocar desorientación, turbación, resistencia, preocupación y desorden en el niño.

Este diálogo se realiza mejor cuando papá habla con el varón y mamá con la mujer. Si no les damos respuestas ellos las buscarán en otro lado.

Cabe señalar que en muchos casos los chicos no plantean ninguna pregunta por lo que será conveniente salir al paso y adelantarse provocando el diálogo.

La forma de introducir el tema puede ser recurriendo a álbumes de fotos familiares de cuando eran pequeños, narrando su propia historia. De este modo cada tema queda ligado a su intimidad, a su persona, en definitiva al amor.

HASTA LA PRÓXIMA, MALALA

lunes, 25 de agosto de 2008

Un domingo a la noche

APRENDER A ESPERAR
Un domingo a la noche, mi marido y mis hijos se habían bajado del auto para alquilar una película para festejar el fin de las vacaciones de invierno.

Mientras esperaba, veo aparecer un carro con dos chicos, uno más grande y otro más chico. Pararon y empezaron a revolver un contenedor de basura en busca de cartones. De repente vi algo que me dejó conmovida. Empezaron a comer de la basura.

Yo me pregunto, y lo digo en primera persona ¿Saben nuestros hijos cuantas cosas no necesitan?

Estamos en una sociedad que es una máquina de crear necesidades. En realidad de fabricar DESEOS, que no es lo mismo.

Desear y necesitar son dos cosas bien distintas.

Como seres humanos necesitamos afecto, aprecio, un hogar, alimento, vestimenta, etc.
Los deseos son INCULCADOS. Provienen de la ocurrencia, del capricho, “ayudado” por una ola consumista sin precedentes, y a otra cosa.

Muestra de ello es la cantidad de cosas o juguetes que nuestros hijos “necesitan” con una urgencia apabullante y a la semana siguiente están tirados, olvidados en algún cajón.

La verdad es que nosotros, los adultos, también somos parte de ésta sociedad consumista y los primeros en tener dificultad para “distinguir entre deseos y necesidades”. A veces justificamos las compras con unos argumentos increíbles.

Creo que todos los padres coincidimos en lo mismo. Los chicos tienen de todo y se aburren más que nunca.

Sería digno de analizar esta ecuación. Justamente, porque no deben desearlo, esperarlo, ansiarlo demasiado, no es valorado.

Estamos en el mundo de la INMEDIATEZ. Todo debe ser YA. Pero en los seres humanos, para lograr un crecimiento equilibrado y saludable, la cosa no funciona así. Justamente es al revés. Todo lo que consideramos valioso es aquello que tuvimos que esforzarnos y trabajar para obtenerlo. TODO LO QUE CUESTA VALE, Y TODO LO QUE VALE CUESTA.

Los hijos deben también hacer este aprendizaje fundamental y somos los padres los responsables de enseñar a los hijos el valor de las cosas. Dicho aprendizaje no se logra diciéndole cuanta plata nos costó, sino:
- enseñándole a distinguir lo que realmente necesita, de lo que no.

- lo que se va a comprar sea acorde al uso que se va a dar. Por ejemplo si va a aprender guitarra, no hace falta comprarle una profesional que luego puede quedar apolillada en un placard porque ya se aburrió.

-que se justifique la compra porque no está en condiciones de seguirse usando y no para tener una nueva porque sí, o porque “todas” lo usan.

-enseñándole a cuidar lo que tiene, que las cosas se usen y se guarden correctamente.
- que puedan desprenderse de su ropa “en condiciones” para otro que la necesita.
- a no ser “marqueros” que generalmente es más caro solo por el nombre.
- Que aprendan a esperar.

Mi experiencia de madre me indica que cuanto menos tienen, más aprenden a gozar de lo que sí tienen.

Me encanta cuando llevo a mis hijos al campo observar como juegan con “nada”, en realidad con todo, con ellos mismos, con su creatividad, con su ingenio, con su fantasía y su imaginación.

Me hace reflexionar sobre qué importante es dar lugar a la fantasía para que surja el verdadero juego. La televisión la computadora, son ladronas del tiempo y del crecimiento de nuestros hijos. A veces habrá que aguantar caras largas y el tal mentado “estoy aburrido” “no tengo nada para jugar”, y reconozco que no es cosa fácil. Pero si logramos superar dicho trance, descubriremos cuantas cosas los hijos NO NECESITAN, y qué felices pueden ser.

HASTA LA PRÓXIMA, MALALA

jueves, 10 de julio de 2008

Que nada nos quite la esperanza

En una charla que tuve con unas familias en el colegio donde trabajo como orientadora familiar, una de ellas me comentaba sus dudas y temores sobre una decisión que habían tomado.

En ésta decisión habían priorizado un valor que para ellos era muy importante: la integración de una de sus hijas con capacidades diferentes.

Trajeron a todos sus hijos a éste colegio, porque su hija fue aceptada, igual que todos, como una más.

Por supuesto, que llegaron los propios cuestionamientos: “¿estaremos siendo justos con los otros hijos al cambiarlos también de colegio?”. Y junto con ello, los temores de no estar haciendo lo correcto.

Me sentí reflejada en ésta familia, en sus sentimientos y preocupaciones.
Esto me recordó que muchas veces los padres experimentamos el sufrimiento que causa la duda cuando sostenemos un valor contracorriente, porque es difícil o simplemente porque no está “de moda”.

Es inevitable el temor de “causar dolor a nuestros hijos”. Pero…

A los hijos no solo hay que darles con QUE vivir sino un PARA QUE vivir…

Justamente, el poder descubrir que tenemos UN PARA QUE, es lo que hace que la vida de cada ser humano sea única, irremplazablemente VALIOSA.

Lo primero que educa es el propio ejemplo. Un ejemplo de que hay convicciones, -UN PARA QUE- por lo que vale la pena jugarse. Entonces debemos actuar según lo que creemos que debemos hacer,… tenemos que ser PADRES.

Decía este papá: “No sé si es la mejor decisión, tampoco estoy seguro de tener LA VERDAD sobre el tema, solo sé que es lo que creo que tengo que hacer por el bien de mi familia. Y no puedo actuar en contra de mi conciencia, sería una incoherencia que mis hijos, y yo mismo, algún día, podría reprocharme.”

Educar implica muchas veces NAVEGAR en un mar de incertidumbres…con nubes y tormentas de compañeras, sin ver siquiera una punta de la otra orilla…

Lo importante es SIEMPRE tener bien claro cual es nuestro norte, que queremos para nuestros hijos…

Claro que en una sociedad como la actual dónde nada se sostiene y los valores no “permanecen más allá de las “ganas”, no es fácil apostar a un futuro que no se ve…

Entonces… ¿De dónde puede provenir la FORTALEZA a todos los padres para educar en valores?

¿Como puede no decaer la intensidad de la lucha cuando la duda, el temor a equivocarse o a “perder el cariño de los hijos se hace patente?

La respuesta es DEL AMOR VERDADERO… Un amor, que no debe buscar “sentirse bien” sino el bien de quienes ama.

¿Y COMO?

Apoyándonos con FE en la fuerza de los valores que queremos transmitir y que dan verdadero sentido a la vida… la Fe es la certeza de lo que se espera y no se ve…

¿Y qué esperamos los padres? Que los hijos sean felices… Una persona muy sabia decía “lo que se necesita para ser feliz no es una vida cómoda sino un CORAZÓN ENAMORADO”.

Los valores que hoy enseñamos a nuestros hijos no los VEMOS siempre reflejados en el presente, sin embargo la Fe en ellos nos alimenta la confianza en que en el tiempo oportuno darán su fruto… Ese FRUTO, aunque todavía no lo alcancemos, aunque sea futuro, HOY está llenando nuestro presente, con… la ESPERANZA.

Una esperanza que nada ni nadie nos puede quitar, una esperanza que se expresa y alimenta nuestra lucha cotidiana por enamorar nuestro corazón y el corazón de quienes más amamos: NUESTRA FAMILIA.

HASTA LA PROXIMA, MALALA

lunes, 23 de junio de 2008

Necesitar de los demás

En el libro de Sergio Sinay “La sociedad de los hijos huérfanos” encontré un texto que me gustó mucho y quiero compartir con vos. Es de una conversación entre un maestro de Sociología con su alumno preferido por el cual era visitado todos los martes en los últimos tiempos de su enfermedad antes de morir.

Decía así: “Al principio de la vida, cuando somos niños recién nacidos, necesitamos de los demás, para sobrevivir, ¿verdad? Y al final de la vida, cuando te pones como yo, necesitamos de los demás para sobrevivir, ¿verdad? Luego de un silencio, en un susurro, agregó: “Pero he aquí el secreto: entre las dos cosas también necesitamos de los demás”.

Estas palabras son de una enorme sabiduría que todos deberíamos capitalizar en una época en la que se fomenta el individualismo de una manera casi enfermiza.

Creo que la forma de humanizar a ésta sociedad es justamente el aprender que tenemos necesidad unos de otros, y que reconocer esa vulnerabilidad es justamente nuestra mayor riqueza como personas porque nos hace CERCANOS, accesibles a los demás.

Somos seres de relación.
A veces podemos creer erróneamente que el hecho de necesitar es signo de debilidad e inmadurez.
Sin embargo por el contrario, es signo de una gran humildad, y por lo tanto una grandeza, poder reconocer nuestra propia necesidad de otros.
No para vivir nuestras vidas ni tomar nuestras decisiones,- en eso somos irremplazables-, sino para aportarnos su riqueza, su diversidad y para saber quienes somos… “Si quieres saber quien eres dime como son tus amores”…

Esta actitud implica también, aprender a recibir… a dejarse querer…que es la otra cara de una misma moneda: LA DEL AMOR y la entrega porque nadie puede dar lo que no tiene…

Y sin embargo cuanto luchamos por no necesitar nada ni a nadie…para arreglarnos solos…

Debemos recuperar el lado más humano de nuestras vidas; los tiempos para charlar y escuchar, para reír y llorar, para compartir y comunicar lo que sentimos, para abrazar y decir te quiero, y para decir “te necesito”…ya que no hay experiencia más dulce que RECIBIR el calor de quien sale a tu encuentro como…OTRO…

¿Podremos encontrar en las cosas materiales más satisfacción que en las personas?

Hoy en día la computadora, la televisión, la prisa, la falta de tiempo, están haciendo estragos en la comunicación familiar e interpersonal. En la era dónde los individuos están más conectados, nunca han estado menos comunicados, y sin entender a los otros como necesarios para el propio crecimiento.

Aprovechemos la vida en familia, que es vida rica en relaciones humanas para fomentar en nuestros hijos y en nosotros mismos el descubrimiento del valor del otro como necesario para el propio crecimiento, con toda su riqueza y su singularidad.
Así estaremos contribuyendo desde el seno de cada familia, a la construcción de una sociedad más humana.

¿Y vos, que pensás?...Yo también te necesito…

HASTA LA PRÓXIMA, MALALA

lunes, 26 de mayo de 2008

Sobre los límites

Un día a la salida del colegio de mis hijas, mientras tenía una de esas esperas ricas en charlas con otros padres, un papá de una nena de 2 años comentaba que ya no sabían que hacer con ella para que se fuera a dormir. Ya habían agotado los cuentitos, los ositos, las canciones, las promesas, y todas sus variantes. Ya rendidos decidieron llevarla a la cama un ratito con ellos, para ver si el angelito por fin conciliaba el sueño. No habían pasado 5 minutos que la pequeña rebelde dormía a pata suelta. “La niña, al final se salió con la suya,… y los padres…”

Más allá de la situación risueña, sin ánimo de juzgar a nadie, y que tantas veces se repite con éste paisaje o con otros parecidos; no quiere comer, no se quiere cambiar, no se quiere bañar y largos etc., qué importante es y cuan difícil se nos hace a los padres poner… LIMITES.

Podemos erróneamente pensar: “son tan chiquitos, déjalo, ya va a aprender”. Pero poner límites es un verdadero acto de amor. Brindan contención, seguridad y lo más importante es que son fuente de equilibrio emocional.

Los límites le enseñan a ubicarse en el mundo. A promover la apertura hacia los otros. Un niño a través de los límites aprende que no es el único que existe, que los demás no están solo para satisfacer sus deseos o caprichos, que muchas veces debe considerar las necesidades de los demás y que también tienen derechos. Se prepara así para enfrentar innumerables frustraciones que tendrá y seguramente no podremos evitar… ¿o si?

Los hijos no nacen sabiendo lo que está bien o está mal, somos los padres los primeros responsables de educarlo.

Los niños sin límites tienen, con el tiempo, verdaderos problemas de conducta, de concentración, de respeto, de rendimiento escolar.

Aquellos padres que creían provocarle un trauma si le ponían límites en realidad desconocen los verdaderos trastornos que tienen los niños con falta de límites.

Hoy parece ser un crimen contra la humanidad el poner límites a los hijos pero solo sabrá decirse “no se debe hacer” aquel que de niño aprendió que hay muchas cosas que se pueden hacer y que muchas otras no se pueden ni deben hacerse por más placer que causen.

No bajemos nunca los brazos, y si lo hacemos, volvamos a juntar fuerzas para volver a empezar, SOMOS PADRES, nadie podrá reemplazarnos jamás, y no nos olvidemos que las cosas que se aprenden en familia permanecen para siempre.

HASTA LA PRÓXIMA, MALALA

lunes, 5 de mayo de 2008

Cosas de Familia

Hay COSAS DE FAMILIA que te ayudan a crecer. A veces son COSAS inesperadas, casuales, que te sorprenden. Pero así son las COSAS, en la FAMILIA, no te piden permiso, irrumpen con la confianza que las autoriza.

Mi hija de 8 años me dio una lección de vida que me hizo reflexionar. Estaba yo frente a la computadora revisando unos mails. Recuerdo que uno de ellos me hizo reír bastante. Mi hija mirándome sorprendida como quien vio algo POCO FECUENTE esa semana me señala y dice: ¡uy Chicos miren! mamá se está riendo, ¡Qué linda es cuando sonríe! A lo que mi otra hija, ya adolescente acota: ¡Ay! María, pobre mamá la mataste con el comentario…

No sabía si agradecerle su repentina compasión o deprimirme aún más…

Mi hija me hizo ver que nosotros los adultos también necesitamos límites. El que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y a no excedernos más allá de nuestras posibilidades reales… hasta el punto de descuidar algo tan importante como la alegría.

Sino, ¿Cómo les estoy demostrando a mis hijos que soy feliz de ser su mamá/papá si no me ven contenta?

Es cierto, el cansancio es una realidad, pero también lo es, que ellos, mi familia, es lo más importante que tengo, que soy feliz, y que la alegría no es consecuencia de tener todos los deseos satisfechos como un animal sano, o de la ausencia de problemas, sino que es consecuencia de la lucha y de una vida plena de sentido.

Que el amor que sentimos por nuestros hijos sea la fuerza para superar el cansancio, algunas veces vencerá él y otras, la risa le ganará. Será nuestro desafío cotidiano y te invito a que sea el tuyo, el de todos los padres de familia que se han lanzado a ésta aventura de vivir COSAS DE FAMILIA.

Hasta la próxima, MALALA.