lunes, 23 de junio de 2008

Necesitar de los demás

En el libro de Sergio Sinay “La sociedad de los hijos huérfanos” encontré un texto que me gustó mucho y quiero compartir con vos. Es de una conversación entre un maestro de Sociología con su alumno preferido por el cual era visitado todos los martes en los últimos tiempos de su enfermedad antes de morir.

Decía así: “Al principio de la vida, cuando somos niños recién nacidos, necesitamos de los demás, para sobrevivir, ¿verdad? Y al final de la vida, cuando te pones como yo, necesitamos de los demás para sobrevivir, ¿verdad? Luego de un silencio, en un susurro, agregó: “Pero he aquí el secreto: entre las dos cosas también necesitamos de los demás”.

Estas palabras son de una enorme sabiduría que todos deberíamos capitalizar en una época en la que se fomenta el individualismo de una manera casi enfermiza.

Creo que la forma de humanizar a ésta sociedad es justamente el aprender que tenemos necesidad unos de otros, y que reconocer esa vulnerabilidad es justamente nuestra mayor riqueza como personas porque nos hace CERCANOS, accesibles a los demás.

Somos seres de relación.
A veces podemos creer erróneamente que el hecho de necesitar es signo de debilidad e inmadurez.
Sin embargo por el contrario, es signo de una gran humildad, y por lo tanto una grandeza, poder reconocer nuestra propia necesidad de otros.
No para vivir nuestras vidas ni tomar nuestras decisiones,- en eso somos irremplazables-, sino para aportarnos su riqueza, su diversidad y para saber quienes somos… “Si quieres saber quien eres dime como son tus amores”…

Esta actitud implica también, aprender a recibir… a dejarse querer…que es la otra cara de una misma moneda: LA DEL AMOR y la entrega porque nadie puede dar lo que no tiene…

Y sin embargo cuanto luchamos por no necesitar nada ni a nadie…para arreglarnos solos…

Debemos recuperar el lado más humano de nuestras vidas; los tiempos para charlar y escuchar, para reír y llorar, para compartir y comunicar lo que sentimos, para abrazar y decir te quiero, y para decir “te necesito”…ya que no hay experiencia más dulce que RECIBIR el calor de quien sale a tu encuentro como…OTRO…

¿Podremos encontrar en las cosas materiales más satisfacción que en las personas?

Hoy en día la computadora, la televisión, la prisa, la falta de tiempo, están haciendo estragos en la comunicación familiar e interpersonal. En la era dónde los individuos están más conectados, nunca han estado menos comunicados, y sin entender a los otros como necesarios para el propio crecimiento.

Aprovechemos la vida en familia, que es vida rica en relaciones humanas para fomentar en nuestros hijos y en nosotros mismos el descubrimiento del valor del otro como necesario para el propio crecimiento, con toda su riqueza y su singularidad.
Así estaremos contribuyendo desde el seno de cada familia, a la construcción de una sociedad más humana.

¿Y vos, que pensás?...Yo también te necesito…

HASTA LA PRÓXIMA, MALALA